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JORGE ELIECER GAITAN

GAITÁN, JORGE ELIÉCER

GAITÁN, JORGE ELIÉCER

Caudillo liberal, nacido en Bogotá, en el barrio Las Cruces, el 23 de enero de 1898, muerto en la misma ciudad, el 9 de abril de 1948. Para muchos colombianos, el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán Ayala el 9 de abril de 1948 se convirtió en un suceso desequilibrador, después del cual no ha sido posible recuperar la estabilidad política en Colombia. Otros coinciden en señalar que este hecho partió en dos nuestra historia contemporánea. De esta manera, es posible determinar el impacto de Gaitán a lo largo de tres décadas durante las cuales fue protagonista político. No es exagerado considerar que las clases subalternas, tradicionalmente excluidas del escenario político, encontraron en Gaitán su mejor representante e intérprete, circunstancia que le permitió generar un movimiento de masas sin precedentes en la historia de Colombia, y que muchos en su momento identificaron, no equivocadamente, como revolucionario. Este líder popular, que emergió en un contexto histórico de grandes transformaciones económicas y sociales del país, ligadas al proceso de modernización capitalista, se constituyó no sólo en uno de los principales protagonistas de la vida política, sino en el gran transformador de las prácticas políticas en Colombia. Su padre, don Eliécer Gaitán Otálora, liberal radical, incursionó sin éxito en varios oficios y se dedicó finalmente a la venta de libros usados. Su madre, doña Manuela Ayala de Gaitán, maestra de escuela, era una mujer bastante activa y de ideas progresistas, lo que le ocasionó no pocas dificultades con la Iglesia y los conservadores. Debido a la precaria situación económica, la familia Gaitán Ayala se vio obligada a trasladarse al barrio Egipto, donde creció Jorge Eliécer, el mayor de los seis hijos de la familia. Doña Manuela llegó a ser la persona más importante en la formación básica de Gaitán en sus primeros años, en contra, incluso, de la voluntad de su padre, quien exigía la presencia de su hijo en su negocio. Gaitán ingresó a la educación formal cuando tenía doce años de edad, en una escuela de Facatativá, donde terminó sus estudios primarios en 1911. Sólo en 1913 pudo iniciar el bachillerato en el Colegio Simón Araújo, al cual asistían los hijos de liberales acomodados. Para un hijo de familia humilde, como lo era Gaitán, este hecho originó una situación bastante incómoda. Sin embargo, cursó allí hasta el penúltimo grado y para el último se matriculó en el Colegio Martín Restrepo Mejía, donde se graduó de bachiller. Al año siguiente, en febrero de 1920, ingresó a la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional. Cuatro años más tarde, en 1924, obtuvo su título de abogado con una controvertida tesis: "Las ideas socialistas en Colombia".

Durante sus años de estudiante, Gaitán no estuvo al margen de los hechos políticos más destacados del momento; participó en las elecciones presidenciales de 1918 como un entusiasta joven liberal, en apoyo a la candidatura del poeta Guillermo Valencia. También estuvo presente como orador entre las multitudes que protestaron en marzo de 1919 contra Marco Fidel Suárez por la importación de uniformes para la celebración del primer centenario de la batalla de Boyacá. Su actividad política la combinó con la difusión de la cultura, especialmente a través de la educación, para lo cual organizó junto con otros compañeros un centro universitario de promoción cultural. Este ensayo no resultó del todo exitoso, pero mereció el reconocimiento de algunos líderes políticos, como Benjamín Herrera, candidato del partido liberal a la elección presidencial de 1922. El ascenso político de Gaitán le permitió lanzar su candidatura a la Asamblea de Cundinamarca para 1924-1925, y fue elegido diputado. Los primeros años como abogado fueron bastante difíciles por su condición social, pero su capacidad profesional le dio acceso a casos como el de La Ñapa (mujer brutalmente asesinada por un exaltado tumulto), en los cuales demostró su brillantez jurídica. Pronto logró un reconocimiento profesional y de ese modo realizar su sueño de ir a estudiar a Europa, en la escuela más prestigiosa de Derecho en Italia, dirigida por Enrico Ferri, el penalista más importante del mundo entonces. En julio de 1926, Gaitán viajó a Italia e ingresó a la Real Universidad de Roma, donde obtuvo el título de doctor en Jurisprudencia, de la Escuela de Especialización Jurídico Criminal. Su tesis, "El criterio positivo de la premeditación", convertida después en texto de estudio, mereció la máxima calificación (Magna cum laude) y obtuvo además el Premio Enrico Ferri.

El año 1929 fue un año intenso por la agitación política y social que vivía el país. En marzo, Gaitán fue elegido a la Cámara de Representantes y el 8 de junio encabezó las protestas contra la hegemonía conservadora y la corrupción administrativa de la capital. Posteriormente viajó a la zona bananera para investigar directamente los sucesos del 5 de diciembre de 1928, que habían concluido con la masacre de trabajadores de la United Fruit Company. De regreso a Bogotá, en septiembre, se dedicó a denunciar la masacre y las injusticias cometidas en la zona por el gobierno y el ejército oficial. Las audiencias en la Cámara duraron dos semanas. La labor de Gaitán permitió al país conocer los graves acontecimientos de las bananeras. Su denuncia se convirtió en un debate público contra el gobierno de Miguel Abadía Méndez y el ejército oficial, y logró, al mismo tiempo, que muchos obreros presos recuperaran su libertad y se reconociera una modernización para las viudas y huérfanos de los trabajadores asesinados. Como consecuencia del debate de las bananeras, Gaitán se ganó el reconocimiento nacional como figura política en favor de los intereses de los trabajadores. Con la llegada de Enrique Olaya Herrera al poder en 1930, el papel beligerante de Gaitán le mereció un lugar destacado entre los liberales. En 1931 fue elegido presidente de la Cámara de Representantes y presidente de la Dirección Nacional Liberal, además de ser escogido como segundo designado a la Presidencia. En 1932 fue nombrado rector de la Universidad Libre. En noviembre de ese mismo año viajó por diferentes países latinoamericanos, gira de la cual se destaca su viaje a México, donde tuvo la oportunidad de plantear la posición de Colombia en el conflicto con el Perú, originado por la invasión de este país a Leticia. Tanto los programas sociales como las reformas constitucionales emprendidas durante la presidencia de Olaya Herrera fueron considerados insuficientes por los liberales de izquierda, entre ellos Gaitán, quien en repetidas ocasiones había presentado propuestas de reformas constitucionales y sociales que para algunos resultaban excesivamente socialistas. Decepcionado con el gobierno y con algunos sectores oficialistas del liberalismo, decidió romper con el partido en octubre de 1933. Fue en ese momento, cuando Gaitán y Carlos Arango Vélez decidieron fundar la Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria (UNIR).

Gaitán pretendió desarrollar en la UNIR su concepción política, tanto a nivel ideológico como organizativo. Impulsó una acción política permanente, carnetizó a los militantes del movimiento, organizó comisiones locales permanentes, y procuró crear los mecanismos que permitieran una relación estrecha entre los dirigentes y sus partidarios. Sin embargo, la presión ejercida sobre la UNIR por liberales y conservadores terminó a veces en hechos violentos. El 4 de febrero de 1934, en Fusagasugá, una manifestación de la UNIR, donde se encontraba Gaitán, fue abaleada por la policía y un grupo de liberales, con un saldo de cuatro muertos. Por otra parte, Gaitán era consciente de las dificultades para la realización del trabajo político por fuera del liberalismo.

Herbert Braun considera que «el regreso de Gaitán al partido liberal fue inevitable. En la oposición se volvía fácilmente clasificable, quedaba aislado de los militantes del partido e iba perdiendo más poder cada día». El retorno de Gaitán al liberalismo en 1935 fue recibido con beneplácito entre los sectores de la élite bipartidista. A1 año siguiente contrajo matrimonio con doña Amparo Jaramillo. El 8 de junio de 1936 se posesionó como alcalde de Bogotá. En sus escasos ocho meses de gestión, realizó una administración dinámica durante la cual pretendió introducir cambios en la ciudad en obras públicas y viales, actividades culturales, campañas de salubridad e higiene y vivienda para los trabajadores. Sin embargo, medidas como pretender uniformar a los conductores de vehículos públicos y la oposición de algunos sectores políticos presionaron la salida de Gaitán de la Alcaldía. El 23 de febrero de 1937 falleció doña Manuela Ayala, lo cual afectó profundamente a Gaitán. «Si algo me faltara, ahí está lo primero, la sombra de quien fue mi todo, la dulce maestra de escuela, hoy peregrina de la eternidad, que con su ejemplo supo enseñarme que en el camino del bien, lo imposible no es sino lo difícil mirado por ojos donde no ha nacido la fe y ha muerto la esperanza», dijo sobre ella. Ese mismo año, en el mes de septiembre, nació su única hija, Gloria.

Entre 1938 y 1940 Gaitán realizó algunos viajes internacionales y continuó desarrollando su actividad jurídica. En 1939 fue elegido magistrado de la Corte Suprema de Justicia. En febrero de 1940 reapareció en la vida pública, esta vez como ministro de Educación del gobierno de Eduardo Santos, cargo que ocupó por el breve lapso de ocho meses. Desde el ministerio, Gaitán pretendió introducir una reforma integral de la educación, proyecto que fue rechazado por el Congreso. Sin embargo, realizó acciones inmediatas para atender problemas como el analfabetismo, y adelantó campañas de difusión y democratización de la educación y la cultura. En 1941 Gaitán formó parte del grupo contra la reelección de Alfonso López Pumarejo. En abril del año 42, fue elegido senador por el Departamento de Nariño, y en septiembre fue nombrado presidente del Senado. Durante la presidencia interina de Darío Echandía, Gaitán fue miembro del gabinete como ministro de Trabajo, entre el mes de octubre de 1943 y junio de 1944. Como ministro, recorrió los sitios de mayor concentración obrera, como el río Magdalena y Medellín. En 1944, Gaitán decidió lanzar su candidatura presidencial e inició una vertiginosa carrera política que sólo pudo ser contenida con su asesinato en el año 48. Esta vez, recordando su frustrada experiencia en la UNIR, decidió mantenerse en el partido liberal y construir un movimiento que algunos han denominado Movimiento Gaitanista. Otra de las razones por las cuales Gaitán no se retiró del liberalismo, la explica ampliamente Herbert Braun: «Si hubiera mantenido su independencia abandonando el partido liberal, los convivialistas (oligarquías) lo habrían excluido, tanto física como ideológicamente [...] Gaitán escandalizó a los jefes tradicionales, poniéndolos constantemente a la defensiva y estableciendo así los vínculos con el pueblo que era el origen de su poder». Su campaña, iniciada con la consigna «Por la Restauración Moral y Democrática de la República», pretendía construir un proyecto político antioligárquico, que enfrentaba por igual a la oligarquía liberal y a la conservadora. La disciplina y organización de masas del movimiento gaitanista desconcertaba a los sectores políticos tradicionales, que observaban con asombro la rapidez con que el movimiento fue alcanzando un cubrimiento nacional. En mayo de 1944, los gaitanistas contaban con su propio periódico: Jornada. Tras una magnífica labor de organización, que duró varios meses, se realizó una convención popular y democrática a lo largo de una semana. La convención concluyó el domingo 23 de septiembre de 1945, en la Plaza de Toros de Bogotá, donde se proclamó a Gaitán como candidato del pueblo. La movilización de masas populares y una convención en la plaza pública contrastaban radicalmente con las costumbres políticas del bipartidismo. En palabras de Braun, ese día «Gaitán volvió todo al revés y transformó simbólicamente a sus oyentes en actores de la historia».

Actualmente, los análisis consideran que Gaitán, más que un disidente del liberalismo, representa un nuevo movimiento que se convirtió en una alternativa política sustentada sobre un movimiento social. Según Alfonso López Michelsen, «Gaitán, a diferencia de la casi totalidad de sus contemporáneos, era un socialista de convicciones», y así lo identificaron muchos de sus coetáneos. Sin embargo, por la confusión que suscitan, las posiciones ideológicas de Gaitán han sido descritas como ambiguas y contradictorias. No obstante, ideológicamente existe continuidad en el pensamiento de Gaitán, tal como lo plasmó en Las ideas socialistas, en 1924, pero su acción política cambiaba de acuerdo a las circunstancias que se presentaran. El historiador Gonzalo Sánchez establece una hipótesis que expresa claramente el accionar político de Gaitán y del gaitanismo: «El proyecto gaitanista no tiene una formulación acabada en un momento dado, sino que se estructura en su trayectoria misma, integrando al presente su propio pasado. Pero esto no invalida la posibilidad de definir, en cada una de sus etapas, blancos claramente diferenciables sobre los cuales recae el énfasis de su acción». En síntesis, lo que cambiaba no eran sus ideas, lo que variaba eran sus tácticas políticas.

El 20 de abril de 1946, en uno de sus acostumbrados discursos en el Teatro Municipal, Gaitán estableció la diferencia entre el "país político" y el "país nacional". Según Gaitán, «en Colombia hay dos países: el país político que piensa en sus empleos, en su mecánica y en su poder, y el país nacional que piensa en su trabajo, en su salud, en su cultura, desatendidos por el país político. El país político tiene metas diferentes a las del país nacional. ¡Tremendo drama en la historia de un pueblo!». En las elecciones del 5 de mayo de 1946, ganadas por el candidato del conservatismo, Mariano Ospina Pérez, el candidato oficial del liberalismo, Gabriel Turbay, obtuvo la segunda votación. Gaitán, con una votación significativa, quedó en tercer lugar, con mayoría en los principales centros urbanos del país. Para Gaitán, las elecciones habían sido sólo un peldaño más en el camino a la presidencia. A partir de este momento reinició la campaña "Por la reconquista del poder". Como lo señala Braun, «con los conservadores en el poder, Gaitán se apoderaba de un partido liberal en la oposición. En la derrota liberal [Gaitán] vio su propia victoria». El 18 de enero de 1947 se inició una convención popular para escoger candidatos a las elecciones al Congreso, durante la cual se presentó la plataforma y los estatutos modernos del partido liberal, documentos conocidos como la "Plataforma del Colón", que propugnaba por la democracia social y económica. En las elecciones legislativas del 16 de marzo de 1947, se confirmaron las mayorías electorales del gaitanismo. A los pocos meses, los dirigentes tradicionales del liberalismo debieron reconocer la jefatura única de Gaitán en el partido liberal. Entre julio y agosto de 1947, Gaitán presentó a consideración del Congreso un proyecto de ley conocido como el "Plan Gaitán". El proyecto contemplaba fundamentalmente reformas democráticas en la esfera económica; sin embargo, la oposición del Congreso frustró las propuestas del plan. La complicada situación de violencia política del país en los dos últimos años, llevó a Gaitán a organizar, el 7 de febrero de 1948, la "Manifestación del Silencio" que convocó a más de cien mil personas en la Plaza de Bolívar. La impresionante marcha demostró la disciplina y organización alcanzadas por el movimiento gaitanista, lo que causó temor en los sectores tradicionales del bipartidismo. Pocos días después, Gaitán fue a Manizales y pronunció la "Oración por los Humildes", como homenaje a los liberales asesinados el 15 de ese mes. El 18 de marzo, ante la violencia incontrolada del régimen, Gaitán puso fin a la colaboración de los liberales con el gobierno de Ospina Pérez. El 30 de marzo se inauguró en Bogotá la IX Conferencia Panamericana; la delegación colombiana estaba presidida por Laureano

Gómez. De esta Conferencia fue excluido Gaitán. El 8 de abril, como defensor del teniente Jesús María Cortés Poveda, Gaitán obtuvo su último éxito profesional. El 9 de abril, a la 1:05 de la tarde, al salir de su oficina, Jorge Eliécer Gaitán cayó asesinado. Su muerte provocó una insurrección popular en todo el país

John Mepples Spirito

John Mepples Spirito, también escrito John Maples Espiritto o John Meckpless Espiritto es el nombre con el que se identificó el espía de la CIA que fue capturado hacia 1960 o 1961 en las montañas de Escambray en la Provincia de Sancti Spíritus en Cuba cuando realizaba labores de inteligencia con miras a derrocar el régimen de Fidel Castro y quien declaró haber estado involucrado en el asesinato de líder Liberal Colombiano Jorge Eliécer Gaitán.

Sus Actividades en Colombia En el video documental elaborado por el ICAIC de Cuba hacia 1961 poco después de su captura, el agente revela en su testimonio que fue enviado a Colombia por el centro Huston de la CIA para trabajar dentro del grupo de espionaje llamado centro 4 adjunto a la Embajada de Estados Unidos, para hacer labores de espionaje principalmente en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá haciéndose pasar como estudiante italiano bajo el nombre de Georgio Ricco, y con miras a identificar los organizadores y financiadores de los grupos comunistas. Proyecto que fue llamado "Operación Pantomima".

Posteriormente la misión de Spirito fue reenfocada hacia el complot para asesinar al líder político Liberal Jorge Eliécer Gaitán. Explica que el jefe del grupo 4, Tomás Elliot, había previamente tratado de sobornar al líder político para desvincularlo del país o de la política y que al no aceptar el soborno le fue dada la misión de asesinarlo. Indica que otros miembros del grupo 4 le presentaron a un individuo de nombre Juan Roa Sierra de tendencias fascistas que había hecho trabajos anteriores para la embajada. Confiesa que había organizado el asesinato de Gaitán, con funcionarios de la embajada estadounidense en Bogotá, utilizando a Juan Roa Sierra como asesino físico, además de algunos contactos con un profesor de la Universidad Nacional. Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado el 9 de Abril de 1948.

Este documental fue presentado a Gloria Gaitán, hija del cuadillo Colombiano asesinado, Jorge Eliécer Gaitán, hacia 1961 o 1962 por invitación del Comandante Piñeros jefe de la policía cubana de ese entonces (probablemente Gloria se refiere a Manuel Piñeiro Losada, apodado Barbarroja, Jefe Inteligencia del Buro-M). Gloria reconoció los detalles del intento de soborno los cuales ella había considerado confidenciales. Años más tarde Arturo Alape, autor del libro El Bogotazo, se hizo presentar el documental, para entonces ya editado, al cual le gravó en forma subrepticia parte del audio.[6] El documental nunca fue entregado al la opinión pública mundial, según explica Arturo Alape, por que la información entregada por el agente no fue suficientemente confiable para el gobierno Cubano.

En el segundo semestre de 1980 John Mepples estaba en la prisión Las Villas, cuando el teniente coronel José Abrantes, le comunicó a Cajaraville. que había un reo que quería comprar su libertad contando su historia. Ese mismo año, Carlos Cajaraville, en ese entonces jefe de contra-inteligencia del MININT, y otros funcionarios, estuvieron filmando y grabando el audio de los interrogatorios a John Mepples con el fin de hacer un escándalo internacional; sin embargo, después de 15 días de trabajo le ordenaron archivar el caso sin mayor explicación.

John Mepples efectívamente fue liberado. La información proporcionada fue probablemente suficiente para comprar su libertad y adquirir un respetable lugar donde vivir en El Vedado, en La Habana.

Cajaraville lo describió como un hombre de pelo ensortijado y canoso que hablaba un español muy fluido, al punto de que tuvieron que pedirle que hablara algo en inglés para demostrar que lo hablaba. Igualmente consideró que la gran cantidad de detalles proporcionados eran muy convincentes y que hasta algunos de ellos fueron confirmados por los contactos cubanos en Colombia. Sin embargo cuando se le preguntó si Juan Roa Sierra fue el verdadero asesino o si fue solo una víctima, el agente evadió la respuesta.[7]

Una vez salió de la cárcel se fue a vivir con una cubana hermana de uno de sus compañeros de reclusión y que había conocido mientras estaba en la prisión.

En 1988, Arturo Alape visitó a John Mapples en su apartamento en un edificio de El Vedado cercano al Hotel Nacional en la Habana, nuevamente por medio del oficial del Ministerio del Interior de Cuba. Esta vez Mepples se limitó a indicar que la información entregada en ese entonces había sido "floreada", es decir arreglada para ser creíble con el objeto de sobrevivir.[8]

Posteriormente un periodista del Miami Herald reportó que el agente había abandonado Cuba rumbo a Miami para enrolarse nuevamente en la CIA.

 

Investigación Deficiente Se desconoce la existencia de alguna otra fuente sólida de información que de soporte a las afirmaciones del agente Mepples. Solo se tiene la confirmación de Gloria Gaitán del intento de soborno mencionado en la película, y la llamada de Yesid Castaño en 1993 a Gloria Gaitán indicando que el supuesto jefe del grupo 4, Tomás Elliot, habría dejado antes de morir de cáncer todos sus archivos, incluyendo la preparación del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, a su amigo cercano el señor Robayo, dueño de Kokorico, Diners y el Banco Superior, y además que el señor Robayo estaba dispuesto a darle conocer esa documentación. Hasta el momento esa documentación no se ha dado a conocer. Se desconoce si algún organismo de Colombia haya iniciado alguna investigación a este respecto.

Si las afirmaciones de este agente son verdaderas, el agente estaba infiltrado dentro de los grupos estudiantiles, tanto de los seguidores de Gaitán como de los estudiantes comunistas. Ellos, más los estudiantes que llegaron de otros países (entre esos Argentina, Venezuela, Cuba, México y Panamá) para el Congreso de Estudiantes Latino Americanos, estaban deseosos de protestar contra la IX Conferencia Panamericana liderada por Estados Unidos que se desarrollaba paralelamente en la misma ciudad, Bogotá. Es muy probable que John Mepples Spirito haya podido ver entre los recién llegados a un joven estudiantil de nombre Fidel Castro, en ese entonces todavía no adscrito al Comunismo, que promovía animosamente la Conferencia Estudiantil, entre otras formas haciendo presentaciones públicas en la Universidad Nacional.[9]

Los videos y grabaciones hechas a John Mepples Spirito deben estar aun en los depósitos del Ministerio del Interior de Cuba. Se desconoce si el gobierno Colombiano ha hecho alguna petición formal al gobierno de Cuba para que se le entregue originales o copias de estos importantes archivos para esclarecer la muerte de Jorge Eliécer Gaitán. No se sabe si alguna vez la Justicia Colombiana haya hecho investigaciones para confirmar la información hasta ahora conocida de las declaraciones de Mepples.

Los archivos abiertos por la KGB podrían dar mayor luz sobre este personaje.

Varios estudiosos del tema de la muerte de Gaitán, entre ellas Arturo Alape, Gloria Gaitán, y algunos periodistas Colombianos, han propuesto que el caso sea sometido a un tribunal internacional, para que sea este el que solicite se revelen los archivos de la CIA; se entreguen los papeles de Scotland Yard que no fueron incluidos en el proceso de Gaitán en ese entonces, incluyendo la correspondencia entre Juan Roa Sierra y la organización Rosacruz con sede en California; se entreguen las grabaciones y videos de las declaraciones de Mepples Spirito hechas en Cuba; se entregue los documentos que pueda tener el señor Robayo co-propietario de Diners y del Banco Superior en Colombia; se investigue los archivos abiertos de la KGB o se les solicite que se revele información relacionada con este tema. Ese tribunal bien puede ser el Tribunal Internacional de Justicia de las Naciones Unidas con sede en España.

Juan Roa Sierra

Fue la persona que se ha considerado como el asesino del líder político colombiano Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948 en el centro de Bogotá y que fue linchado por la muchedumbre momentos después del asesinato dando así inicio al episodio nacional conocido como El Bogotazo.

Antecedentes Familiares Juan Roa tenía 21 años de edad, pues había nacido el 4 de Noviembre de 1927. Sus padres fueron Encarnación Sierra de 52 años de edad y Rafael Roa quien había muerto en 1927 de una enfermedad de los bronquios adquirida como resultado de su trabajo en piedra. Rafael había sido tallador de piedra y entre otras cosas había tallado el frontispicio del Palacio de Justicia. Habían contraído matrimonio 35 años antes, en 1913. Gaitán era el héroe político de doña Encarnación. Ella estaba preparando su ropa de luto por la muerte de Gaitán en su casa cuando se enteró por la radio que el asesino era su hijo, dice Gabo en su libro. De esta unión nacieron 14 hijos, todos en la ciudad de Bogotá, dos antes del matrimonio (Rafael y Luis) y el resto después (Gabriel, Amelia {fallecida}, Maria del Carmen {fallecida}, Marìa Luisa {fallecida}, Cecilia {fallecida}, Leonor {fallecida}, Leonor {la segunda, fellecida}, Vicente, Eduardo, José {fallecido}, un pequeño no bautizado también fallecido y Juan). Murieron todas las seis niñas y dos niños, quedando seis varones de los cuales Juan era el menor.

Situación Económica Los hermanos solo tuvieron alrededor de tres años de escuela primaria pues los recursos económicos de la familia no daba para más. Juan Roa fue bautizado en la iglesia del Barrio Egipto, en Bogotá. Había vivido por largo tiempo en el barrio Ricaurte, en ese entonces en la Calle 17-S No.16-52. Su hermano Eduardo era conductor de taxi para la compaña Taxi Roxi. Su hermano Luis era el conductor de un vehículo del consulado Alemán. Su hermano Rafael trabajaba en un matadero de cerdos y corderos. Su hermano Vicente era conductor de un carro de una empresa. Su hermano Gabriel solía trabajar para la fábrica La Leona (La Popular) y posteriormente fue internado en la clínica de Sibaté debido a desórdenes mentales.

Juan, lo mismo que su hermano Luis, había trabajado para la embajada Alemana inicialmente como portero y luego como ¨muchacho de oficina¨ hasta que la embajada tuvo que cerrar y abandonar el país debido a la guerra. Luego trabajó reencauchando llantas en una Vulcanizadora que abrieron con su hermano Luis cerca a la Estación de la Sabana (estación central del tren) que pronto tuvieron que cerrar por falta de dinero y finalmente se quedó sin trabajo. Durante los últimos días había estado empeñado en la búsqueda de trabajo y entre otras cosas estaba buscando dinero para pagarse un curso de Choferismo (conductor).

No estaba casado pero si había tenido relaciones durante tres años, desde Octubre de 1944, con una mujer casada y separada, María de Jesús Forero, con quien se conocía desde que eran niños mientras vivían en el barrio Ricaurte y con la cual tuvo una hija. Su unión marital terminó en Junio del año 1947 ya que Juan estaba en una mala situación económica y Marìa no querían tener más hijos. Desde entonces se fue a vivir con su madre quien le daba algo de dinero y alimentación. Sin embargo continuaron su amistad y Juan siempre le recordaba que iba a encontrar un trabajo para suplir las necesidades de ella y su hija. Ella lo llamaba mentiroso por que no aparecía con ayuda alguna. Como parte de su búsqueda de empleo escribió una carta al señor presidente de la República, Mariano Ospina Rodríguez, como le había sugerido el mismo Jorge Eliecer Gaitán en una de las entrevistas que le había concedido a Juan Roa. En la carta le solicita una entrevista "para exponerle el ferviente deseo que me anima de serle útil a mi Patria mediante la instrucción y el estudio." En ella indica que su dirección era Calle 8 No. 30-65, que en realidad era la dirección de su querida Maruja (María de Jesús) quien fue la que recibió la respuesta de la presidencia de la República fechada Junio 2 de 1947. La dirección real de Juan Rora en ese momento, es decir la de su madre, debió ser Calle 8 No. 30-73, según indica uno de los documentos encontrados en su pantalón, justo al lado de la casa de María de Jesús.

Sus familiares y amigos lo describían como una persona en exceso reservada y tranquila, no muy deseosa de trabajar, que migraba de trabajo en trabajo. Sin embargo, aunque había estado desempleado durante algún tiempo antes del asesinato, había enviado una carta escrita de su puño y letra al presidente con ese propósito, había conseguido cartas de referencia que lo acreditaban como buen persona, había sacado un certificado judicial que acreditaba un pasado judicial limpio, y había hecho no pocas visitas a la oficina de Jorge Eliécer Gaitán con el fin de conseguir un trabajo.

Cambios en la personalidad El informe de la investigación del Scotland Yard presenta a Juan Roa como una persona que tenía ilusión de grandeza, ensimismado y algo distraído. Se puede inferir del reporte que este comportamiento pudo haberse agravado, e incluso pudo haber comenzado desde que empezó a visitar, dieciocho meses antes del asesinato, a un individuo alemán de nombre Umland Gerat que leía la suerte y que fue quien lo inició en el Rosacrucismo. [3] Umland Gerat había llegado a Colombia doce años antes, estaba casado con una mujer colombiana y enseñaba quiromancia desde 1939. Según el testimonio de Gerat, él mismo lo inició en el Rosacrucismo cerca de un año antes y que Juan se había afiliado con la sociedad A.M.O.R.C. con sede en San José de California con el número "Juan Roa 81816-S". Dijo además que no le había notado a Juan signos de desequilibrio según el estudio de sus manos, pero sí cómo se abstraía o se ausentaba mentalmente. El leer las manos no es un método Rosacrucista, no es incluido en sus enseñanzas, si no que es una creencia personal.

El quiromántico parece haber ejercido bastante influencia sobre Juan Roa desde la primera visita, sin embargo el informe del Scotland Yard no muestra que haya habido una investigación enfocada en tal persona o que escudriñado su vida. La madre de Juan Roa lo notó inmediatamente, ya que después de la primera visita con el quiromántico, ella se empezó a preocupar al punto que fue a visitar al quiromántico para reclamarle que su hijo había empezado a descuidar su trabajo y a imaginarse que él era Jiménez de Quesada, el fundador de Bogotá. Ella fue quien le dijo al quiromántico que Roa estaba visitando la oficina de Jorge Eliécer Gaitán con el fin de conseguir trabajo. Parece razonable creer que a partir de esas visitas al quiromántico, Juan empezó a creer que debía ser una persona más importante y ocupar un puesto más importante. Delante de la presencia de su madre, el quiromántico hizo un análisis de la mano de Juan y "recuerdo que le dijo que él debería trabajar como en mecánica, pero no como obrero, sino como director". En la carta al presidente le pedía ayuda para estudiar, y según el quiromántico, la madre de Juan le manifestó que Juan había solicitado a Gaitán una beca para estudiar abogacía. Después de haberse creído la reencarnación de un personaje importante de la Historia Colombiana, decía que "no servía para hacer trabajos en baldosín ni para reencauchar, sino para alguna cosa grande". Alguna vez le comentó a Luis Enrique Rincón, un de las personas que le ayudó a conseguir el arma, que contactaría a Gaitán para solicitarle un puesto en el Consejo de Bogotá.

Con el tiempo María de Jesús le fue perdiendo todavía más credibilidad debido a que lo encontraba cada vez más cerrado y ensimismado. Mencionó que después de un experimento quiromántico frente a un espejo, Juan Roa empezó a creer que el era la reencarnación de Francisco de Paula Santander y que un día lo vio con un corte del periódico El Tiempo en el que aparecía el retrato del general Santander. Ella sabía que frecuentaba al quiromántico por que en varias ocasiones llegaba con las manos marcadas con lápiz rojo y azul. Este detalle debió haber sido descuidado en el análisis del crimen, pues esos dos colores son los que tradicionalmente se usan para representar los dos partidos políticos tradicionales de Colombia. Jorge Eliecer Gaitán pertenecía al partido Liberal, el rojo, a pesar que su ideología departía bastante de las ideologías Liberales tradicionales. Su hermano Vicente declaró que Juan le decía que Gaitán era un gran hombre y que era un segundo Simón Bolívar. Bolívar y Santander fueron líderes que trabajaron juntos por la independencia de Colombia, sin embargo al momento de buscar el modelo de gobierno se distanciaron profundamente. Habían tres fracciones: la primera estaba dirigida por el general, Francisco de Paula Santander Vicepresidente de la Gran Colombia que defendía una concepción federalista del gobierno; la segunda, capitaneada por el propio Simón Bolívar, abogaba por un gobierno fuerte dictatorial; y, por último, una tercera, la de los independientes, en la cual militaban Joaquín Mosquera y los indefinidos. El ambiente entre los dos próceres se enrareció bastante al punto que hubo un intento de asesinato contra el Libertador en Septiembre de 1828. Santander fue culpado como planificador y fue condenado a muerte, pero al regreso de su exilio el Libertador conmutó su pena a destierro.

Su hermano Eduardo lo había visto con varias publicaciones Rosacrucistas y en particular con un libro grande titulado algo así como "Dioses Atómicos". Tal libro existe y fue supuestamente escrito por un V.M. Moria. Su título en inglés es "The Dayspring of Youth".[4]. Este libro de ocultismo tiene como objetivo mejorar la persona humana, mental y espiritualmente. En él se dice "el estudiante debiera recordar que es siempre bueno mantener silencio, una vez ha alcanzado unidad con su sistema secundario; de lo contrario será objeto de burlas de parte de aquellos que ignoran la importancia y el objeto de esta profunda ciencia". Ocho meses antes del asesinato su madre lo notó algo más extraño y pensativo, y evitaba tomar el tema del Rosacrucismo para que no se volviera todavía más callado. María de Jesús lo llamaba mentiroso por que "tenía ideas que le caminaban por la cabeza, como raras que muchas veces me asustaba, por que era hombre de poco equilibrio en sus pensamientos, tanto que yo un día bien convencida se lo dije con entera sinceridad, que él, Juan Roa, estaba como para irse a Sibatè". En otra oportunidad ella lo vio abrir una carta y al leerla dijo todo entusiasmado "Me llegó el grado, voy a ser pastor".

Juan mezclaba superstición y Rosacrucismo, una mezcla no muy compatible. Tenía otra persona fuente de supersticiones, un señor Quintero con quien estuvo trabajando en el funicular a Monserrate al oriente de Bogotá quien tenía un gran amigo de nombre Tireca. Ellos le aconsejaron que comprara un anillo con una calavera para la suerte. Juan mandó fabricar un anillo en un metal blanco con una herradura y una calavera pues esperaba que le llegara la suerte para conseguir un trabajo. El mismo Juan alguna vez mencionó que según el Rosacrucismo, el uso de un anillo como ese era malo por que llevaba a la persona a la desgracia, de ahí que se lo quitó por un tiempo, pero después se lo volvió a poner. Juan mismo los consideraba personas muy "agüeristas" y de ellos parece haber sacado sus creencias en entierros y en Mohán. Una vez estos dos personajes lo hicieron ir hacia las 4 de la mañana a los cerros de Monserrate para encontrarse con el Mohán, según ellos un viejito bajito de barba larga, del cual se esperaba Juan iba a obtener piedras preciosas. Dijo haber experimentando como un terremoto que hizo mover las piedras, que el temor había sido tan fuerte que los otros dos no se habían esperado pero que él sí. Al final no hubo nada más, nada de piedras preciosas. Las investigaciones, incluyendo la del Scotland Yard, no parecen haber investigado o al menos identificado a estos dos individuos. Esta pudo haber sido una trampa para identificar que tan fuertes eran las creencias de Juan y como podría reaccionar al temor.

La última visita a Umland Gerat fue el 7 de abril, dos días antes del asesinato de Gaitán. Umland Gerat atestiguó que Roa Sierra le había dicho que había tenido un sueño sobre unos tesoros o guacas en unas tumbas indígenas en dos pueblos no muy lejanos, Facatativá y Albán, y que quizá el destino le aguardaba algo importante; que él se creía llamado a un destino muy alto, algo así como provincial. Umland Gerat le sugirió no ir solo, y dice que Juan Roa le contestó que "Solo tengo que hacer la vida y solo tengo que seguir". Según el informe del Scotland Yard, el revólver fue comprado ese mismo día, el Miércoles 7 de abril, y la munición para el revólver fue comprada el día siguiente, el 8 de abril, un día antes del asesinato. Un grupo de personas atestiguaron que Juan había dicho que lo necesitaba para "acompañar como sirviente" a dos extranjeros a un viaje a tierras inhabitadas y que esperaba llegar en mejores condiciones después de eso; lo cual contrasta con el testimonio de Umland Gerat en cuanto a que él quería ir solo.

Una posible teoría explicativa del asesinato es la que sugiere que sus creencias rosacrucistas, sus creencias supersticiosas y su ingenuidad fueron explotadas para hacerle creer que tenía un destino o misión muy alta y provincial al punto de llevarlo a cometer el crimen o por lo menos asistir en él, ya sea con el objeto de obtener provecho económico y/o lograr un provecho espiritual no identificado. El Domingo de Ramos, empezando la Semana Santa, unos días antes del asesinato, le respondía a María de Jesús que tuviera paciencia durante la Semana Santa, que en la siguiente iba a tener de sobra para pagarle toda la crianza de la niña; lo que indica que esperaba una recompensa económica en lo que iba a ser. Por otro lado, una vez cometido el crimen, cuando Juan Roa fue llevado por los agentes de policía a la Droguería Granada para resguardarlo de la multitud, el dueño de la droguería le preguntó que porqué había matado al Doctor Gaitán, a lo cual él respondió: "Ay, Señor, cosas poderosas que no puedo decir. ¡Ay!, Virgen del Carmen sálvame". El dueño del local volvió a preguntar "Dígame quien lo mandó a matar, por que usted en estos momentos va a ser linchado por el pueblo", y él contestó "¡No puedo!". [5] Esto podría indicar, o que había algo supernatural para él que le impedía decir algo o quizá un temor a que algo le pudiera pasar a él o su familia.

Buscando un arma Dos días le tomó conseguir el arma y las municiones, el arma el miércoles, Abril 7, y las municiones el jueves, Abril 8. El asesinato fue cometido el 9 de Abril.

Durante los dos días que Juan Roa estuvo buscando el arma mantuvo la misma historia para justificación de su compra: que la requería para acompañar en calidad de muchacho o mandadero auxiliar de dos extranjeros exploradores que iban muy bien equipados en cuanto a armas y que él debía llevar la suya de reserva. Si su historia fue fabricada siguiendo los delineamientos de lo iba a pasar esto podría significar que el papel que él iba a desempeñar no era el más importante. Entre las cosas encontradas en su ropa después de ser linchado, se encontró un papel con una figura imitando el sol, con dos palabras que parecen decir: "Morcillo" y "Morcillete". ¿Tendrìan que ver estos nombres con los dos supuestos extranjeros?. Las investigaciones no fueron hasta allá. Los exploradores irían a ver una mina de oro. Juan decía a los amigos a los que le pidió le ayudaran a conseguir el arma y las municiones que se tomaría una cerveza con ellos una vez regresara si es que "Si los indios no me matan y las fieras no me comen". Este peligro podría no haber sido real en los Llanos Orientales a no ser que se propusieran viajar mucho más lejos, hasta la Selva Amazónica. Dijo también que "si no me voy mañana (Jueves 8), nos vamos el viernes ", lo que podría indicar que si hubiera conseguido las municiones antes, el grupo habría intentado el asesinato el día anterior al que realmente sucedió. Sus amigos recuerdan haberle escuchado que la exploración sería a los Llanos Orientales y otro especifica que iban a pasar por Villavicencio el día siguiente a la compra de las municiones, es decir el mismo día del asesinato de Gaitán, el Viernes. Juan ya se había inscrito y estaba tomando las clases de conducción cuando los dos supuestos extranjeros le ofrecieron la aventura del viaje y se lamentaba que le hubieran salido las dos cosas al mismo tiempo, pues quizá tendría que descuidar las clases de conducción.

Miércoles, 7 de Abril, 11:00 a.m. Ferretería Bogotá y Café Globo, en el barrio San Victorino de Bogotá. Pregunta a un antiguo compañero de trabajo, Luis Enrique Rincón, si sabe de alguien que venda un revolver.

5:15 p.m. a 10:00 p.m. Calle 31sur con Ave. 27. Barrio Santander. Luis Enrique le lleva el arma que su hermano José Ignacio ya no usa. Después de ser probado disparando la única bala que lleva contra los muros del Cementerio del Sur, Juan Rola la compra por 75 pesos mientras se toman una cerveza en una tienda cercana. El revolver ha sido identificado como uno de los mas malos y ordinarios que hay. El gatillo tan en mal estado que si se disparara repetidamente con él se podría romper. De cinco proyectiles, uno de ellos entrando forzadamente.

Jueves, 8 de Abril, 11:15 a.m. Fábrica de Paños Bolívar. Juan quiere hablar nuevamente con Ignacio Rincón para averiguarle como podía conseguir dos cargas de municiones para el revolver, pues no las había conseguido desde la noche anterior. Las investigaciones no mencionan a quienes pudo haber contactado la noche anterior o esa misma mañana antes de la visita a la fábrica para conseguir las municiones. ¿Contactaría a los supuestos exploradores?.

11:30 a.m. Ignacio y Juan se van para la casa de Jorge Lozano en donde almuerzan. Jorge había trabajado con Juan en la Vulcanizadora Santander. Juan Roa no termina el almuerzo pues se siente desganado.

3:10 p.m. Café Paris en el centro de Bogotá. Indagan con un señor de apellido Gaitán a ver si tiene municiones. El señor Gaitán dice que se las puede conseguir para el día siguiente, pero Juan las quiere para ese mismo día.

3:30 p.m. Café Alférez, en las vecindades del Café Paris, sobre la carrera 9, cerca a la calle 12. Por los lados en que ahora se llama El Cartucho, a pocas cuadras de la oficina de Jorge Eliecer Gaitán. Jorge Lozano acompaña a Juan al Café Alférez en donde Juan compra 10 balas a Humberto Ibáñez, traficante de armas y municiones.

Viernes, 9 de Abril, 9:00 a.m. Una de las inquilinas lo vio salir de la casa donde vivía con su madre, "que parecía que se hubiera olvidado algo, por que se devolvió, pero que se esculcó y sacó la libreta de servicio y que volvió a guardarla y salió". La libreta militar de Roa Sierra era de segunda categoría, lo que indica que no prestó servicio militar. El Dragoneante de la Policía, Carlos Alberto Jiménez, declaró que el individuo que atrapó después de los disparos reconoció el distintivo de la manga izquierda de su guerrera y dijo "’No me mate mi cabo’ – Por haberme dado el título correspondiente a mi graduación, comprendí que se trataba de un individuo que conocía el grado respectivo". ¿Conocería Juan Roa los distintivos policiacos, sin haber tenido experiencia militar o policial?

9 de Abril, 9:30 a.m. Pasó por la casa de María de Jesús preguntando por ella. Al enterarse de que ya se había ido a trabajar, le dejó con la señorita Rosario Manrique 5 pesos para que se los entregara junto con unos recibos del agua que él le había pagado.

Relación con Gaitán Juan Roa admiraba a Jorge Eliécer Gaitán, le gustaba asistir a las conferencias de Gaitán, aquellas que se realizaban todos los viernes en lo que ahora se llama el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, incluso hay indicios de que él mismo pudo haber hecho proselitismo a favor del político liberal en las elecciones de 1946. Su hermano Eduardo declaró que "nunca le he oído decir nada en contra del Doctor, ni le vi en otra política distinta, para más claridad, digo que era simpatizante del Doctor Gaitán". Su hermano Vicente declaró que "El era gaitanista cerrado, recuerdo que nos regañaba a nosotros por que no íbamos a las manifestaciones del Doctor Gaitán, pero nosotros somos gaitanistas, pero no tan fanáticos como él. … que Gaitán es un gran hombre, un segundo Bolívar, cosas así por el estilo". Sin embargo, su opinión podría haber cambiado. Dos días antes al asesinato, cuando estaba buscando el arma, le dijo a uno de sus amigos que "el Doctor Gaitán ha desempeñado el papel de los propagandistas de remedios, que van a los pueblos con culebras a engañar a la gente", eso como respuesta a la pregunta sobre el puesto al Concejo que él estaba buscando y del cual le había mencionado al amigo en alguna ocasión.

Según la secretaria de Jorge Eliécer Gaitán, Cecilia de González, Juan Roa fue varias veces a la oficina del líder político en los últimos dos meses antes del asesinato, pero ella no le daba prioridad ni oportunidad para verlo. En dos ocasiones llegó a la oficina con un acompañante aceptablemente bien vestido de semblante raro quien requirió la entrevista por él.

Las dos últimas visitas a la oficina de Gaitán fueron el 8 de abril y el 9 de abril, día del asesinato, a las 9:30 de la mañana. Gaitán había llegado a su oficina poco antes de las 8:00 de la mañana a pesar que había estado hasta la madrugada en el famoso juicio donde había logrado la absolución del teniente Jesús María Cortez Pobeda. Ese día el portero del edificio (probablemente el mismo operador del ascensor) lo vio acompañado de una persona, pero Roa fue a solicitar la entrevista solo.

El mensaje del 31 de agosto de 1948 de la Embajada de Estados Unidos al secretario de estado en Washington [6] reporta que este personaje fue arrestado e identificado como César Bernal Ordóñez, una persona de poca habilidad mental o que pretendía no tenerla, y que fue reconocido por la secretaria de Gaitán y el operador del ascensor como la persona que acompañaba a Juan Roa Sierra. Se desconoce si se haya hecho alguna investigación para confirmar si este personaje realmente corto de mente o si fingía.

Hay muchas preguntas aún sin contestar. La libreta militar de Roa Sierra era de segunda categoría, lo que indica que no prestó servicio militar. No se conoce que haya utilizado un arma de fuego en su vida. Las municiones fueron compradas el día anterior al asesinato, lo que deja muy poco tiempo para entrenar o ser entrenado. Los vendedores del revólver (revólver No. 19.461) se presentaron voluntariamente a informar de su venta, pero más tarde se les criticó a los investigadores por no haberlos interrogado suficientemente.

 

Asesinato Dos balas certeras en la cabeza y dos en el cuerpo cegaron la vida de Gaitán justo a la salida del edificio Agustín Nieto donde tenía su despacho, en el costado occidental de la Carrera 7a entre la Calle 14 y la Avenida Jiménez, a la una y cinco de la tarde. El café El Gato Negro se encontraba cerca de la esquina, el Café Colombia justo al frente del edificio Agustín Nieto, el restaurante Monte-Blanco a vista directa desde el lugar de los acontecimientos, y la Casa Kodak contigua al edificio Nieto hacia la calle 14.

Dos agentes de la policía, el dragoneante Carlos Alberto Jiménez Díaz y sargento Galviz González, aparecieron en la escena tan pronto se oyeron los disparos. [7][8]

Varios testigos dijeron que se habían escuchado otros disparos adicionales no dirigidos a Gaitán. Fue una persona la que disparó contra él y hubo una segunda persona que le dio la señal indicándole que Gaitán salía del edificio. Después de atajar al asesino, una de los testigos se quedó con el mientras otro testigo se fue a atender a Gaitán. Gabo, que estuvo presente minutos después, narra que alguna persona aseguraba que habían sido tres los que se turnaron para disparar y otro decía que el verdadero se había escabullido entre la muchedumbre revuelta, otro que caminó sin prisa y se subió en un tranvía en marcha.

El testimonio detallado del señor Julio Enrique Santos Forero testigo presencial fue publicado en el periódico El Siglo el 1 de mayo de 1950.[9]. El señor Santos describe que los agentes de policía tenían al asesino frente a la Casa Kodak y lo habían colocado a su espalda para poder retirar a la multitud con las manos por lo cual lo dejaron suelto por unos instantes.

El Siglo hace referencia a un testimonio del oficial Jiménez en el que dice que cuando el asesino se le desapareció por entre la multitud quiso localizarlo buscando a un individuo que tenía un sombrero gris grasiento. [10]

El señor Santos asegura que individuo que llevaban hacia la droguería era otro. Tal era su convicción que arriesgó su seguridad personal, regresando a la escena del crimen y yendo hasta la droguería, para evitar que la multitud linchara al que no era. El primero había perdido el sombrero al evitar un golpe que uno de los emboladores le quería propinar en la cabeza y era bastante pecoso. El segundo, Juan Roa Sierra, tenía sombrero y no era pecoso.

Otro misterio se agrega al rompecabezas con la presencia de un fotógrafo que arribó al lugar justo después de los disparos y que tomó dos fotos de Gaitán tendido en el suelo. El Señor Forero lo apremió a que tomara en cambio fotos al asesino que se encontraba enfrente, el fotógrafo apuntó su cámara hacia ese lado pero no se sabe si logro tomar la foto o no, ya que por esos momentos fue cuando el embolador intentó pegarle al capturado. Se desconoce el nombre del fotógrafo y no se han visto estas pocas fotos que podrían revelar mucho sobre la identidad del asesino.

Según la autobiografía de Gabriel García Márquez, afuera de la droguería se encontraba un señor bien vestido que le llamó la atención ya que parecía estar guiando la multitud con sus gritos, insistiendo en que lincharan al detenido y que luego lo condujeran hacia el palacio presidencial. Un tiempo más tarde se subió en un carro lujoso y desapareció.

Juan Roa Sierra fue linchado por la multitud, arrastrado y abandonado frente al Palacio Presidencial.

Gabo también expresa sus dudas referentes a si Juan Roa fue el real asesino de Jorge Eliécer Gaitán de acuerdo a su experiencia en los eventos.